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Compañia en soledad


Sus parpados parecían querer separarse mientras miraba a su compañera. Con mucha vehemencia le preguntaba "¿¡¿Por qué lo hiciste?!?" una y otra vez, mientras caminaba entre esquina y esquina, bordeando toda la pieza. Intentaba inútilmente elevar sus brazos para agarrarse la nuca y, de alguna manera, poder gritar más fuerte. Acabó por dormirse y pasaron 3 días hasta que volvió a verla. Esta vez, solo quería un favor y ninguna respuesta: "No me dejes solo de vuelta..."

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